martes, enero 26, 2010

¿Y ahora qué pasa, eh?


(Publicado hoy en Día a Día)


El tsunami Metallica ya se retiró de la playa y no queda más que recorrerla para mirar que fue lo que el agua dejó en la arena. El atontamiento todavía dura, y no es para menos luego de la feroz piña que nos cayó encima de improviso. Y la sonrisa satisfecha aún no se apaga.
¿Cómo explicar lo emocionante que resultó escuchar a James Hetfield nombrar a Córdoba con fonética casi perfecta? ¿Cómo ignorar la sensación de que la banda realmente disfrutó del calor del público cordobés? ¿O lo que desató Hetfield cuando le preguntó al público si podía llevarlos a todos al próximo show de la banda?
Quizás todo se explica con el título de una de las canciones de
St. Anger, título que también llevó aquel documental que los mostró en su peor momento anímico: Some kind of monster. El domingo, Metallica fue eso, una especie de monstruo con garras que sacudieron todo y a todos. Una máquina de partes perfectamente aceitadas, una banda que llevó el profesionalismo a niveles extremos.

Nada al azar. La muestra perfecta de ese profesionalismo estuvo en un momento (que se repitió en el show que dieron el viernes en Buenos Aires) que fue tan "copado" como efectivo. Luego del solo de Nothing else matters, la cámara enfocó las manos de James Hetfield, magnificadas al extremo en la pantalla gigante. El vocalista y guitarrista, entonces, mostró al público su púa, para luego señalar el tatuaje de su mano derecha (una letra "M" acompañada por el número 81 que conmemora el año de fundación de Metallica), hacer los "cuernitos" y desplazar lentamente sus dedos a las cuerdas para largar con la introducción de Enter sandman. Y así, todas las instancias del show estuvieron pensadas para el encastre perfecto.
Ni hablar de la lista de temas, que demostró que Metallica está lejos de sentarse en la comodidad de algo prefabricado. Si bien hay varias canciones que son una constante en los shows (como
Master of puppets o el ineludible cierre con Seek and destroy), la lista del Orfeo varió considerablemente de la que la banda presentó en la fecha del viernes en River, demostrando que para Metallica las ganas de refrescar los shows constantemente continúa luego de casi 30 años de carrera.
Y, por supuesto, no hay que olvidar que el show del domingo constituyó una oportunidad privilegiada para disfrutar de cuatro músicos con un virtuosismo asombrosamente parejo. James Hetfield es un paquete sólido y completo que incluye una voz en excelente forma, una presencia física intimidante y una mezcla de sensibilidad y precisión en las seis cuerdas; Lars Ulrich es el equivalente del conejito de Duracell: incansable e hiperkinético; Kirk Hammett dispara solos plagados de matices, siempre fiel a su pedal de
wah-wah,y Rob Trujillo demuestra a full su reputación como uno de los mejores bajistas del rock actual.

Buena onda. Pero, sobre todo, lo que envolvió a la noche del domingo en un halo especial fue la excelente disposición que los integrantes de Metallica mostraron hacia el público.
Si bien en River los muchachos estuvieron simpáticos y habladores, el formato estadio contribuyó a que la relación entre la banda y el público estuviera más diluida. En el Orfeo, en cambio, la relativa intimidad del espacio hizo que el intercambio sentimental tuviera una carga emotiva bastante más fuerte. Cuando las luces del Orfeo se encendieron para acompañar el gran final con
Seek and destroy, el asombro de los músicos ante los cientos de brazos que se alzaban ante ellos fue ciertamente palpable.
Igual de palpable que la niebla húmeda que quedó flotando en el ambiente luego de finalizado el show, restos del sudor que simbolizó la entrega del público ante tal regalo. Ojalá tamaña respuesta sirva como imán para atraer a Córdoba shows tan inolvidables como el de Metallica.

5 comentarios:

Leopoldo Inigo Andina dijo...

Si mal no recuerdo, una vez en este blog vos criticabas un disco de los californianos... En ese momento te dije que la única razón de ser de Metallica era realizar shows. Con eso basta y sobra,no?

Salut!

Leopoldo Inigo Andina dijo...

Si mal no recuerdo, una vez en este blog vos criticabas un disco de los californianos... En ese momento te dije que la única razón de ser de Metallica era realizar shows. Con eso basta y sobra,no?

Salut!

Anónimo dijo...

Lamentablemente tuve que quedarme con las ganas de verlos, mas que nada el de Córdoba. Lei un par de reseñas que como la tuya dan sana envidia :) No es lo mismo ver algo tan demoledor en un lugar tan inpersonal como river. Lo bueno de esto es que, capaz, ahora los organizadores empiecen a hacer mas fechas de bandas de bandas internacionales en el interior en vez de de concentar todo en BsAs (no solo cuando se dan cuanta que no venden una 3er fecha ni en pedo en el mismo lugar :P ).

Saludos

Niqqo

SantaFe dijo...

Como se armó lo de Cordoba? Quién puso la mosca? Petra vos que estás en el ambiente debes saber eh?

Saludos y un golazo haber podido sacar a una banda grossa de Bs As.
Saludos

Clari dijo...

me encanta esta banda, una lastima no poder haberlos visto en vivo. igualmente a donde vaya me llevo su musica en mi ipod. ahora saque pasajes a San Andres y seguro en el avion me pongo los auriculares y a full metallica!!