miércoles, mayo 30, 2007

Chicos malos

Si...es cursisisisisimo. Y si...me encanta, qué joder. Así deberían ser todos los videos, nada de basura intimista ni de la banda tocando en vivo. ¡Queremos show, carajo! En fin, esto es el nuevísimo clip de She Builds Quick Machines, primer single de Libertad, el álbum de Velvet Revolver que será editado el 3 de julio.

Nota 1: ¿Es Scott Weiland el nuevo Clint Eastwood?

Nota 2: Como verán, Slash ni siquiera necesita disfraz. Ya es un personaje de historieta por derecho propio.

viernes, mayo 11, 2007

El lado oscuro de la silla...

Además de ser una boluda que gusta de hacer creer a los demás que sabe algo de heavy metal y música en general, también soy una boluda que a) cree que puede escribir bien y b) cree que saca fotos decentes. Llevada por esa irracional idea, yo (ego) me he unido a otrapersonadeidentidadreservada (alter) con el fin non sancto de unir incestuosamente textos literarios y fotografías en un blog. La idea es que, cuando ego escriba, alter saque una fotografía para ilustrar/aderezar el texto, y viceversa. Ah, y no pensamos decirles quien hizo qué (de puras malas personas que somos, nada más). En fin...para ver el primero de muchos resultados por venir, deben ir a www.dermenschenhass.blogspot.com. Y comenten, no sean putos, ¿si?

¡Santillana es del palo!

Hace un par de noches, se cortó la luz en casa. No tenía pilas para el discman y estaba más aburrida que un disco de Steve Vai. Lo único que tenía a mano era el manual de Formación Ética y Ciudadana Santillana de mi hermano (está en segundo año de la secundaria), así que me puse a hojearlo descuidadamente. Sorpresa mayúscula la mía cuando, bajo el título de "¿Existen las tribus urbanas?" encontré un práctico que, entre sus consignas, incluía el análisis de esta letra:



Luego, revisando la lista de autores del manual en cuestión, encontré que una de ellas tenía el llamativo nombre de Isabel H. Porro. Ahí entendí todo un poco mejor.

miércoles, mayo 02, 2007

By the way...

¿Sabían que United Abominations, nuevo disco de Megadeth, sale el 15 de mayo? Bueno, yo ya lo tengo. Y no se los voy a prestar ni a palos. Así de perra soy. ¡¡Na-na-na-na-na-na!!















Bueno, está bien. No me miren con esas caritas de párvulos regañados. Haciendo click aquí, lo descargan. De nada


ACTUALIZÉISHON: Querido usuario/a. El link de arriba ya caducó. Los interesados en descargar United Abominations pueden dirigirse a www.lamandarinarecords.blogspot.com donde será convenientemente satisfecha su demanda. Disculpe por las molestias ocasionadas. Buenas noches.

viernes, abril 20, 2007

El premio Giordano

Indudablemente, el pelo largo es insignia del heavy metal. Tanto que, si para muestra basta un botón, Metallica vio su credibilidad caer en picada luego de que sus miembros decidieran recortar sus largas mechas. Y muchos músicos del metal han decidido usar su cabello como una suerte de lienzo en blanco, un espacio para la expresión, con resultados (a veces) extremadamente interesantes. Para esas inquietas mentes creativas, La silla enojada acaba de crear el premio Giordano, que será entregado al ícono heavy que se haya atrevido a romper la mayor cantidad de límites al momento de modelar su cabello al servicio del arte. Los encargados de votar serán ustedes, estimados lectores. Y los nominados son...




Nombre y banda: Ronnie James Dio (Dio/Heaven And Hell)
Estilo capilar: Negación de calvicie
Méritos: Para decirlo lisa y llanamente, hay que tener huevos para dejarse el pelo largo cuando la naturaleza, claramente, te está dando la señal contraria. El pobre Ronnie sufre del karma de toda persona de ascendencia italiana, esto es, la calvicie recalcitrante. Pero, como buen guerrero del metal, el viejo no se resigna y sigue adelante con su negación suprema a la existencia de las leyes de gravedad. ¡Eso es valentía!




Nombre y banda: Dee Snider (Twisted Sister)
Estilo capilar: Tía solterona besuqueira
Méritos: En una época donde los músicos de glam metal parecían enzarzados en una feroz disputa para ver quien tenía el peinado más rimbombante, Dee Snider tomó el camino fácil de la permanente y el agua oxigenada, sendero que paradójicamente lo llevó a triunfar por knock out contra el resto de las cabelleras glam. Más allá de que su acto lo alejó en cierta forma de la especie humana como tal (¿alguien se animaría honestamente a calificarlo como ser humano?), ganarle a los pelos batidos de los Vince Neils y Brett Michaels fue casi como ganar la mismísima batalla de las Termópilas.




Nombre y banda: Rob Trujillo (Metallica)
Estilo capilar: Campesina de los Alpes
Méritos: Hay que reconocer que Rob tiene una ventaja genética: goza de los beneficios de lo que mi madre suele denominar "pelo de indio" (cabello negro, sedoso y lacio que envidiaría cualquier fémina). Y el señor sabe hacer provecho de ello, ya sea usándolo suelto o peinándolo con primorosa habilidad. Ciertamente, pagaría por verlo hacerse las trencitas frente al espejo en el backstage.




Nombre y banda: Devin Townsend (Strapping Young Lad)
Estilo capilar: Dio extreme revival
Méritos: Cualquier persona que haya escuchado alguna vez Strapping Young Lad entenderá que solo un completo demente como Devin Townsend puede animarse no solo a tomar el peinado de Dio, sino también a llevarlo a sus ultimísimas consecuencias (como puede apreciarse, la parte calva es aún mas despojada, mientras que el cabello efectivamente presente no solo es más largo que el de Ronnie James, sino que también porta una suerte de seudo-rastas). Además, resulta extrañamente fascinante contemplar a una persona tan dispuesta a llevar su fealdad natural a niveles casi nocivos para la retina.

jueves, abril 05, 2007

In memoriam...


Kurt Donald Cobain
(20 de febrero de 1967 - 5 de abril de 1994)




Layne Thomas Staley
(22 de agosto de 1967 - 5 de abril de 2002)




No creo que haya mucho más por decir...

miércoles, abril 04, 2007

¡¡Iujuuuuuu!!

Down, el mejor proyecto paralelo de todos los tiempos, va a editar nuevo álbum este año (el último fue Down II - A Bustle In Your Hedgerow, editado en el 2002). Y aquí tienen un anticipo, un muy buen temita nuevo titulado I Scream. La calidad del video es desastrosa, pero la del sonido alcanza para emocionarse. Honestamente, pensé que Phil Anselmo ya tendría la voz hecha percha a esta altura, pero me pone la piel de gallina corroborar lo contrario: el tipo está en excelente forma y su rugido es aún impecable. ¡Ya, venga el disco!

miércoles, marzo 14, 2007

Derrape

A ver, díganme, ¿cómo carajo hago para resumir la importancia de The Dark Side Of The Moon en una nota periodística? ¿cómo verbalizar la marejada de sentimientos altamente viscerales que me invaden cuando escucho este álbum? ¿como decir que es EL clásico sin decir la aborrecible palabra "clásico"? (y podría preguntar más, pero es bien al pedo) No sé, pero en una hora, sólo he podido escribir un puto y solitario párrafo que, básicamente, no dice nada. Lo único en lo que puedo pensar es esto:

All that you touch
All that you see
All that you taste
All you feel

All that you love
All that you hate
All you distrust
All you save

All that you give
All that you deal
All that you buy, beg, borrow or steal

All you create
All you destroy
All that you do
All that you say

All that you eat
Everyone you meet
All that you slight
Everyone you fight

All that is now
All that is gone
All that's to come
And everything under the sun is in tune
But the sun is eclipsed by the moon








(There's no dark side of the moon, really...matter of fact, it's all dark)

domingo, marzo 11, 2007

Dosis musical-¿literaria?

Esto es algo que escribí hace mucho tiempo, en plena época de enamoramiento con Kyuss. Como habrán adivinado a través de la lectura de cierto post anterior, el romance aún continúa asi que, como testamento a mi amor por esta banda, aquí va este pequeño cuelgue.

(Si quieren ambientar, en el videito podrán disfrutar a Kyuss haciendo Green Machine)




Aquellos cuatro tipos (Listen without distraction)

La noche se cerraba sobre mi cabeza. Mi maltratado pero confiable convertible verde dejaba atrás toneladas y toneladas de polvo, mientras digería kilómetros de desierto. Ya me había resignado a que mi cabello abandonara cualquier intento de orden para entregarse al viento frío. Las estrellas sobre mi cabeza se habían cuadruplicado mágicamente desde que había dejado atrás las luces de la ciudad. Miré el reloj. El generador estaba a punto de ponerse en marcha y no quería llegar tarde.
Luego de dejar atrás una curva amplia, comencé a tener las primeras percepciones de lo que vendría. Las hogueras salpicaban el valle allí abajo, actuando como reflejo de aquellas maravillosas estrellas salidas de la nada. Pude divisar grupos de personas, cual miríadas de insectos estáticos, expectantes. Y, por encima de todo, al fin, divisé a aquellos cuatro tipos. No se porqué, pero la boca del estomago comenzó a cosquillearme de inmediato. Aquellos cuatro tipos departían sobre el improvisado escenario, preparándose para el gran momento. Aunque no podía ver sus rostros, extrañamente podía sentir su emoción. Sabía que para ellos esto nunca terminaba de ser algo especial. Era un estilo de vida. El único.
Mi máquina verde detuvo su marcha y mis pies tocaron el suelo. No recuerdo bien porqué, pero estaba descalza, y la grava suave cosquilleó gentilmente en mis dedos, mientras la dulce bienvenida cannábica no tardaba en golpear las puertas de mi nariz. La gente ya había dejado de parecer insectos para volverse rostros (algunos me sonreían a modo de bienvenida, otros permanecían encerrados en su pequeña dimensión de humo). Y los cuatro tipos ya estaban, al parecer, listos. Como una ola cálida, me invadió ese vacío extraño que precede a todos los momentos trascendentales.
De repente, la guitarra, pequeña entre las manos de su enorme y pelirrojo portador, comenzó a destilar un fuzz espeso, intoxicante, tanto como la niebla que llenaba las cabezas presentes. La lava sonora de aquellos riffs pronto se dio la mano con el suave temblor que comencé a sentir justo a la altura del ombligo y que pronto adiviné proveniente del Rickenbaker esgrimido por otro personaje, de larguísima barba y pies tan descalzos como los míos. Cosiendo todo con certeras puntadas, el baterista de cabello enmarañado aporreaba tambores con una furia que, al mismo tiempo, era curiosamente calma. Pero aún faltaba el ingrediente más sublime de aquella pócima deliciosamente venenosa. Energías peligrosamente viscerales despertaron en mi cuerpo cuando la voz del frontman hizo acto de presencia en mis tímpanos. Su garganta exudaba voluptuosidad terrena y, al mismo tiempo, trance cósmico. Sexo y espíritu. Whisky y elixir.
Y fue entonces que las imágenes que se disparaban entre mis neuronas me hicieron caer en la cuenta de que no era justo llamar músicos a aquellos cuatro tipos. Ellos eran mucho más que eso: eran traductores. Todo aquel ambiente inigualable: el desierto inmenso, la noche aún más inmensa, el viento, los pequeños soles de las estrellas y las hogueras, la grava suave en el suelo y, sobre todo, el dulce efluvio cannábico, eran hilos dentro de la trama de cada canción, dentro del tejido de cada lírica. Y también por eso mismo, el extraño espectáculo del escenario en medio de la soledad más completa, del zumbido del generador en el silencio más profundo dejaban de repente de ser extraños. Porque se convertían en instrumentos para la interpretación de la más perfecta sinfonía al desierto, tan natural como las espinas de los árboles de Joshua. Fue entonces que, casi como se apaga un meteoro moribundo, mi mente suprimió cualquier cavilación lógica. Y me entregué entera a la práctica de aquel consejo que, cual prescripción médica, acompañaba al gastado casete que dormía en el stereo de mi máquina verde: listen withouth distraction.

jueves, marzo 01, 2007

Las tropas de la divisa punzó se preparan


Cuando, en el 2003, Metallica sacó el horrendo St. Anger, el colorado Mustaine se refregó las manos cual C. Montgomery Burns. Yo se (lo se, no pregunten por qué, solo crean en mi palabra irrefutable) que él estaba seguro de que el nuevo producto de los renacidos Megadeth (un cuasi proyecto solista, pero bue...) dejaría por los suelos a la obra de sus archienemigos. Y así fue: más allá de que no era tan dificil ningunear un álbum tan altamente detestable como St. Anger, The System Has Failed demostró que colorete había logrado lo que tanto quería...erigirse cual Zeus triunfante sobre los humeantes restos de la carrera de los que alguna vez le hicieron tanto, tanto mal. La venganza es dulce, y ahora, en el 2007, una nueva batalla está a punto de librarse. Metallica piensa editar un nuevo álbum en la segunda mitad del año y Megadeth, esta vez, va a primerear lanzando también un nuevo disco, United Abominations, el 15 de mayo. Y, por lo que se puede anticipar escuchando las dos canciones que ya están girando en la web, las cosas para Metallica se ven tan negras como la tapa del Black Album. Aquí les traigo, para que vayan saboreando, Gears Of War y Sleepwalker, dos recién nacidos vástagos del cerebro de Mustaine. Y, aunque están en version demo y, obviamente, les falta un poco de pulido, aún así suenan, simplemente, como-la-puta-madre. Metallica...suck on this!


Megadeth - Gears Of War



Megadeth - Sleepwalker


lunes, febrero 26, 2007

Dosis lírico-visual



Hoy volví a escuchar este tema después de mucho, mucho tiempo. Y recordé lo zarpadamente tremendo que era. Un riff de antología, excelentes cambios de dinámica y Phil Anselmo alcanzando notas que jamás volvería a alcanzar (vi un video de Dream Theater haciendo un cover de esta canción y...¿adivinen qué? Ni James "canto-más-agudo-que-tu-hermana" LaBrie pudo imitar el falsete halfordiano que Phil hace al final). Buenos viejos tiempos...además de que, si vemos a los miembros de Pantera en este video y los comparamos con sus "yo" de años después, simplemente parece otra banda: Phil tenía lomo, Rex era casi lindo, Vinnie era "corpulento" (y no "obeso") y Dimebag...bué...estaba vivo. En fin, aquí tienen a Pantera haciendo Cemetery Gates (acabo de decidir que, cuando tenga un hijo/a voy a ponerle ese nombre, total, es bastante unisex)

The reverend, he turned to me
Without a tear in his eyes
It's nothing new for him to see
I didn't ask him why
I will remember
The love our souls had
Sworn to make
Now I watch the falling rain
All my mind can see
Now is your face

Well I guess
You took my youth
I gave it all away
Like the birth of a
New-found joy
This love would end in rage
And when she died
I couldn't cry
The pride within my soul
You left me incomplete
All alone as the memories now unfold

Believe the word
I will unlock my door
And pass the cemetery gates

Sometimes when I'm alone
I wonder aloud
If you're watching over me
Some place far abound
I must reverse my life
I can't live in the past
Then set my soul free
Belong to me at last

Through all those
Complex years
I thought I was alone
I didn't care to look around
And make this world my own
And when she died
I should've cried and spared myself some pain...
You left me incomplete
All alone as the memories still remain

The way we were
The chance to save my soul
And my concern is now in vain
Believe the word
I will unlock my door
And pass the cemetery gates

lunes, febrero 12, 2007

Eslayer es lo más, loco


(Hagan clic en la imagen para verla bien, manga de vagos. Cortesía del señor Cadorna y de su blog, Frases Rockeras.)

jueves, febrero 01, 2007

Dosis lírica








Buscando algo que me obligue a postear de una manera regular (ya que por lo visto mi voluntad no alcanza), pensé que no vendría mal brindarles, mensualmente, un pequeño oasis letrístico en el cual regodear la vista. Tomando en cuenta el hecho de que acabo de bajarme un vaso de fernet de dimensiones considerables, considero prudente (si, definitivamente, escribí "prundente" en vez de "prudente") dejar este intento de tipear coherentemente para pasar directamente a la lírica en cuestión.

Sickman (Alice In Chains)

What the hell am I?
Thousand eyes, a fly
Lucky then I'd be
In one day deceased

Sickman, sickman, sickman, sickman

I can feel the wheel, but I can't steer
When my thoughts become my biggest fear

Ahhh, what's the difference, I'll die
In this sick world of mine

What the hell am I?
Leper from inside
Inside wall of peace
Dirty and diseased

Sickman, sickman, sickman, sickman

I can see the end, is getting near
I won't rest until my head is clear

Ahhh, what's the difference, I'll die
In this sick world of mine

Can you see the end?
Choke on me, my friend
Must to drown these thoughts
Purity over rot

What the hell am I?
Worn eroded pride
Saddened 10 miles wide
I'm gonna let it slide

Sickman, sickman, sickman, sickman

I can feel the wheel, but I can't steer
When my thoughts become my biggest fear

Ahhh, what's the difference, I'll die
In this sick world of mine

martes, enero 30, 2007

Auto pilot, no control





En
mi vagabundeo ocioso por la web, he pisado varios blogs donde el autor/a, luego de cierta prolongada ausencia, escribe una entrada justificando su silencio. Yo, en cambio, ni a palos pienso explicar por qué no he aparecido por acá en tanto tiempo. Por un lado, porque YO no quiero (y eso debería ser razón suficiente) y, por otro…bueno, en fin…porque no quiero. ¿Algún problema? ¿No? Mejor así.
Pero lo que sí voy a contar es que he estado investigando en las amplias posibilidades de una nueva forma de revisión de obras discográficas. Según la escuela vonfeueriana, este estilo ha sido dado en lla
marse uberbiased review, y su idea central es relacionar un disco con una experiencia concreta, de alto impacto sentimental, de manera que la crítica en cuestión esté saturada de tinta subjetiva. En este caso (mi experiencia piloto, si se quiere), la obra-conejillo de indias es Welcome To Sky Valley de Kyuss. No relataré la experiencia correlativa, la idea es que el mismo lector la (re)construya, sin que la naturaleza del hecho lo influya de antemano. Sólo diré que no sólo no es un acontecimiento individual, sino que el vuelo en cuestión tuvo el más exquisito copiloto imaginable, my own personal demon cleaner (y vaya que lo sos, más de lo que te imaginás). Ah, me olvidaba…si no lo entienden, me nefrega.

La oscuridad está apenas rota. Sólo asoman perfiles aquí y allá, embebidos en azul hielo. De repente, Josh Homme hace su gracia, Gardenia derrite los parlantes a fuerza de riffs de lava ardiente, el rojo se introduce en la luz cerúlea y todo muta en violeta por mera lógica espectral (¿premonición de la transferencia física del logos mediante ingestión metafísica que ya extiende sus trazos entre nuestras narices?). Mis labios comienzan a quemar en progresión, también mi espalda, bajo dedos flamígeros que la surcan. One blow till I take you down, I’ll take you down…y ahí vamos, abajo, bien abajo. Por donde corre el río de piedras candentes, que ahora siento rozando el cuello, el vientre y los muslos. Entre la tempestad ígnea percibo el estribillo que se vuelve carne: Hear a purrin’ motor, and she’s a burning fuel (mi garganta se despierta) push it over baby (puedo sentir el sonido en carrera vertiginosa desde mi laringe hasta mi boca) making loooooooooooove (dulce redundancia, mientras mis cuerdas vocales se encuentran con las de John García en intensidades similares, aunque con orígenes bastante diferentes).
Uno, dos,
tres, cuatro, cinco latidos. Muñeca rusa rítmica: las venas laten al ritmo del aire que entra y sale siseando entre mis dientes al ritmo de armazones óseas que pendulan al ritmo de Supa Scoopa and Mighty Scoop (si, al igual que en gran parte de la música clásica, la pulsión de ese bajo que inaugura la canción parece haberle robado inspiración a ciertos vaivenes biológicos). Por meras cuestiones de latitud (quizás), pero también de inversión térmica (literalmente hablando), me doy cuenta de que, aquí y ahora, los 100º no son Fahrenheit, son Celsius desplegados en toda su gloria. Tanto que el fuego del suelo y del cielo ya ha eliminado todo elemento textil a la vista, solo quedan jirones chamuscados que el feroz viento cálido eleva en torbellino hacia latitudes extrañas.
Pero, inmediatamente después, como la viajera espacial que soy, y como una suerte de asteroide en trayectoria inversa, me sumerjo en la gloriosa calma de la negra infinidad cósmica en una transición sin costuras. Space Cadet marca el giro perpetuo en el que el eje de rotación no es la Tierra, sino todas las estrellas, vivas y muertas, fijas en un par de ojos de los que no puedo soltarme…pupilas de obsidiana magnética que son el núcleo de esta órbita y, por lo tanto, de mi misma exi
stencia. Sigo leyendo esos ojos constelados y veo un veredicto: petite mort, explosión policromada de supernova en la que ansío desesperadamente fragmentarme.
Mientras sigo serpenteando el sinuoso camino hacia ese monumental destello, las pulsiones en mis tímpanos, llenos de electricidad estática, me enfrentan a la cercanía del abrasador encuentro final. O
ndulaciones ofídicas entre las manos del Demon Cleaner, anhelante en su empeño de despojarme de mis antiguas escamas. Danza chamánica entre las hogueras estelares, una manada de súcubos se empeña en usarme de canal expresivo, penetrando la cadencia hipnótica del fuzz viscoso que recorre el éter. La urgencia del exorcismo corre con pies ligeros y punzantes, se afana en clavar sus dientes en mi piel (ya) nueva hasta que me extiendo, en la última contorsión, para cobijarme al fin en esa postrera y alucinante detonación, que me cubre en estertores de plena resurrección en muerte. I’m home, dice García en Whitewater, que suena como la traducción de la brisa fresca del atardecer en el valle del cielo. I’m home, repito yo, pequeña entre los brazos del exorcista, diluyéndome en color violeta, mirando también, iris a iris, al mismísimo valle del cielo.

sábado, octubre 28, 2006

¡Soy suicidaaaaa!








Artista: O'Connor
Álbum: Estamos Pariendo
Calificación: Cuatro sillas

En la versión griega del mito de la creación, había una especie de Adán (Epimeteo) a quien se le dio por compañera una bellísima fémina, Pandora. El dios Hermes le había encomendado a la minita el cuidado de una vasija de contenido misterioso, que no debería abrir nunca (¿un antecedente mitológico del jarrón de Coppola?). Pero la señorita era curiosa, un buen día decidió abrir la jarra…¡y se armó el despiole! Porque ahí adentro se guardaban todos los males creados por los dioses, que pronto se desparramaron por un mundo hasta aquel entonces pacífico.
Bueno, parece que, a fines de la década del 60, la música también tuvo su propia catástrofe pandoresca. Hasta aquel entonces, casi no existían subdivisiones en el rock, y muchas veces las bandas se atrevían a incursionar en varios géneros al mismo tiempo, felizmente ignorantes a la etiquetación. El mejor ejemplo de esto puede verse en los Beatles, que hacían música étnica hindú (Loving You), cosillas electrónicas (Tomorrow Never Knows) y experimentos proto-noise (Helter Skelter) de manera totalmente natural, y a veces dentro de un mismo álbum. Pero luego, nuevas bandas con ánimos más radicales aparecieron, para tomar un solo espectro del rock y hacerlo su bandera. Por el lado que nos interesa, nacerían el hard rock y el heavy metal, con Zeppelin, Purple y Sabbath, luego vendría la NWOBHM, y a principios de los 80, varios peludos de San Francisco decidirían agregarle velocidad punk al metal clásico para dar a luz el thrash metal, (básicamente, el primer subgénero del heavy metal). De ahí en adelante, el mosaico ganaría en complejidad y nacerían las peleas entre los “pureza de género, aguante el verdadero metal, arghhhh” y los “el metal significa apertura mental, loco, escucho de todo y soy re-experimental”. En fin, Pandora abrió la vasija y todo se fue al carajo.
Claudio O’Connor ha estado de los dos lados del combate. Primero, como vocalista de Hermética, banda insignia por excelencia del heavy nacional (y, hay que decirlo, también, de su ultraortodoxia). Y algo más tarde, como dictador plenipotenciario de O’Connor. Para horror del ala derecha de su fanaticada, Claudio proclamó a los cuatro vientos su amistad con Adrián Dárgelos, comenzó a hurgar en la discoteca de su(s) hijo(s) y flasheó con Alice In Chains y Soundgarden. Y ahora nos trae Estamos Pariendo, un disco lleno de espléndida densidad neosabbathiana, medios tiempos alternosos y baladas que a algunos les caerán como una jarra de fernet puro luego de un tremendo asado en un día de 36 grados.
El costado más estrictamente heavy del álbum no falla en ningún momento. Hay para elegir: el temazo que presta el título a la placa, que es un monstruo con riffs a lo Black Label Society y tremendo estribillo ultrapegadizo; el corte Rock Del Suicida, armado sobre un bajo atonal bien aliceinchainoso (y con una letra baratísima que, de todas formas, me encanta), y 1976, que es la única que sale de la bruma barrosa de pesadas cuerdas para pisar un poco más el acelerador. En una onda semi-reposada, Hasta Ser Libre gana por afano, bien oscura y con Claudito cantando en ese registro grave que los fans de Hermética detestan tanto (y que creo que Mr. O’Connor usa por cuestiones de autoconservación gargantil mas que por razones estilísticas).
¿Y las baladas? He de confesar que tengo una gran debilidad por Deseo (del álbum anterior, El Tiempo Es Tan Pequeño), pero acá no me pasó lo mismo con las dos canciones tiernitas que hay, Algo De Mi (por favor, pongan los discos de Cabezones lejos de Claudio) y Correr y No Volver (no me termina de cerrar la dinámica tranquila-pesada de la cuestión). Pero, mientras que a muchos oyentes estas dos canciones le harán desechar el disco inmediatamente, cual papa caliente, a mi me hace gustar aún mas de él. Simplemente, porque muestran que O’Connor ha desafiado a la catástrofe de Pandora y, lisa y llanamente, le chupa un huevo lo que cualquiera de nosotros pueda pensar. ¡Y eso es actitud, carajo!

lunes, octubre 02, 2006

Mesita de noticias

Rumor Nº 1: Return of the hobbit
Antes de largar la lengua les aviso: lo que viene es un rumor. Si pasa, sería un acontecimiento considerable y yo sería elevada casi al status de una reina, pero si no pasa, mi carrera periodística quedaría mancillada para siempre. Pero he decidido correr el riesgo sólo por ustedes, queridos lectores, por lo que si esto es mentira sería de muy mal gusto que me lo vinieran a reprochar. Yendo al grano, ha comenzado a rodar la noticia de que los ex Black Sabbath Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward, se reunirían otra vez con Ronnie James Dio para una serie de recitales en festivales europeos el año que viene. Al parecer, por razones legales (¡Sharoooon!), no podrán volver a utilizar el nombre de Black Sabbath, por lo que se bautizarían como Heaven & Hell, el nombre del primer álbum que los de Birmingham grabaron con Dio. Vale recordar que ya había habido comentarios sobre una posible reunión a principios de año, ya que el diminuto italianense grabó una nueva canción con Sabbath con miras a incluirla en un box set de futura edición.

Rumor Nº 2: Mejor que Migré
Un nuevo capítulo acaba de abrirse en la saga familiar de los Cavalera, que no tiene nada que envidiarle a Isaura La Esclava o a cualquiera de esos culebrones brasileños. ¿Recuerdan que hace un tiempo les contaba que Igor había abandonado Sepultura? Bueno, hace algo así como un mes, Cavalera chico subió al escenario a tocar junto con Soulfly, la banda de Cavalera grande, marcando la primera vez que compartían el escenario en diez años. El emotivo encuentro fue en el festival D-Low Memorial, que organiza Max todos los años en honor a Dana Wells, su hijastro fallecido en 1996. Obviamente, las esperanzas sobre una posible reunión de Sepultura se encendieron en miles de fanáticos, y hace un par de semanas, otro rumor agregó más elementos a la trama. Parece que Igor ha llegado a un arreglo con el resto de los miembros de Sepultura para que dejen de utilizar el nombre una vez finalizada la gira que los tiene ocupados. ¿Reformará Igor a la banda junto con Max? ¿Se unirá el batero a Soulfly y rebautizarán como Sepultura al grupo? ¡No se pierdan el próximo capítulo de este drama apasionante!

¿Senilidad o genialidad? Ustedes deciden
Bueno, parece que acabo de descubrir de donde sacó Ozzy esas pastillas que lo ponen coherente. Al parecer, se las afanó a Rob Halford, aprovechando que el pelado estaba distraído mirando en la tele un desfile de lo último en accesorios de cuero. Lo digo porque solo una persona privada de su medicación puede tener una idea como la que acaba de tener la gente de Judas Priest: componer un álbum conceptual basado en la vida de Nostradamus, el profeta francés del siglo XVI (ocurrencia que, además de limada, es poco original, ya la hizo Haggard en su álbum Eppur Si Muove). Y no solo eso, sino que según palabras del mismo Halford, el álbum tendrá muchos elementos sinfónicos, cuerdas y coros masivos. Por lo que se ve, esta es una de esas cosas que pueden resultar sublimes o mortalmente desastrosas (sin punto medio) así que roguemos porque Ozzy se vuelva a quedar dormido por ahí para que el pelado pueda recuperar sus pastillas y la cosa se encamine bien.

Combate de pesos pesados
Una de las bandas con más masa corporal combinada del mundo musical se prepara para hacer su regreso al disco luego de tres años. Así es, amiguitos, los Deftones, pioneros del nü metal (y una de las pocas bandas que sobrevivió al movimiento con estilo) editarán un nuevo álbum, titulado Saturday Night Wrist, el 31 de octubre. Pero, al parecer, el grupo estuvo a punto de separarse durante el proceso de grabación y los pibes ni siquiera tuvieron la visión comercial de documentarlo en beneficio de nuestra diversión morbosa, como hizo Metallica con Some Kind Of Monster. En este sentido, Deftones trabajó con la friolera de ¡cuatro! productores diferentes, empezando por Dan “The Automator” Nakamura, y siguiendo con Bob Ezrin (quien grabó casi todas las pistas instrumentales), Terry Date y Shaun Lopez. Al parecer, el culpable de tantas idas y venidas fue el vocalista, Chino Moreno, quien no terminaba de estar contento con ninguno de los productores (de hecho, Bob Ezrin lo puteó públicamente diciendo que era imposible laburar con él). ¡Y después dicen que al metal le faltan divas, caramba!.

sábado, septiembre 09, 2006

The real thing








Artista: Motörhead
Álbum: Kiss Of Death
Calificación: Cuatro sillas

Todo metalero/hardrockero ama a Lemmy. Eso es una verdad establecida, casi diría que un dogma. Y en realidad, si lo pensamos un poco…¡deberíamos odiarlo! El tipo es con seguridad una de las personas más desagradables a la vista que existen en el mundo musical, y sin embargo, consigue más minas que cualquier galancito de Hollywood. Ha tomado todas las botellas de dudoso líquido que se le han puesto delante, se ha inyectado, esnifado y tragado todas las sustancias imaginables y, así y todo, ya ha pasado los 60 y sigue manejando por el carril de alta velocidad de la vida. A una edad (19 años) en la que nosotros asomábamos tímidamente la nariz a una gris vida laboral y/o universitaria, cual cachorros asustados, él era ¡¡plomo de Hendrix!! Y, sin embargo, en vez de dedicarle una verde y purulenta envidia, caemos de rodillas ante el tipo, llenos de religiosa adoración. ¿Saben por qué? Porque nos damos cuenta de que él está por encima de nosotros, simples mortales. De que es el equivalente moderno, reventado y rockero de aquellos antiguos héroes griegos, y de que ninguno de nosotros, por más que lo intente toda la vida, podrá llegarle aunque sea a la uña del dedo chiquito del pie. Lemmy no es uno de los representantes más acabados de lo que significa el rock, Lemmy ES el rock. Y cualquier otra persona que pretenda alcanzar semejante status de estampita se merece simplemente ser destruido por un divino rayo lanzado desde su bajo Rickenbacker.
Y, para agregar otro salmo a nuestro sagrado libro, llega el nuevo álbum de Motörhead, Kiss Of Death. Siendo liderada por un semidiós, la banda hace rato que se dio cuenta de que puede darse el lujo de no arriesgar ni una pizca y, aun así, pasarle el trapo con amplia (y créanme…muy amplia) comodidad a varios grupos más jóvenes. Para ponerlo clarito y directo: ¿Buscan algo nuevo? I'm sorry, pero no lo van a encontrar ¿Buscan algo poderoso, excitante, crudo y ultra enérgico? Entonces…bienvenidos al auténtico desmadre, la puerta está más que abierta. Pasen tranquilos, límpiense los pies en el felpudo, pero estén atentos a la piña porque Sucker, la canción que abre el álbum, les va a bajar unos cuantos dientes (marche un excelente felicitado para el batero Mikkey Dee).
Si la mandíbula les quedó un tanto descoyuntada, no se preocupen. El costado partuzero de Motörhead también está ampliamente representado en Kiss Of Death, y les va a hacer olvidar un poco el dolor a fuerza de rock duro de alta concentración etílica. Primero, Lemmy vendrá a contarles sus historias de una noche en One Night Stand (mientras Phil Campbell suena como una cruza entre Angus Young y Zakk Wylde); y luego, una dulce “amiguita” del viejo Kilmister les curará todos los huesos rotos en Christine.
Y para que vean que no todo es fiesta-fiesta en la vida del viejo, justo en la mitad del álbum aparece God Was Never On Your Side, una tremenda balada épica con intro acústica, en la que Lemmy parece repentinamente transformado en Johnny Cash. La canción sonaría bárbara como fondo de una escena de batalla en una peli de guerra, mientras los soldados caen, lloran y sufren al ritmo de los riffs bombásticos y la sutil pero grandiosa orquestación. La letra no se queda atrás, ofreciendo una desencantada y más que lúcida visión sobre la inexistencia de Dios (y el viejo de esto sabe, basta recordar Orgasmatron, una de las líricas más inteligentes que ha dado el rock sobre los sistemas religiosos). Y, aunque me niego a creer que Lemmy tenga lo que nosotros, gente común, llamamos un “mal día”, el contraste que ofrece la canción con el resto del disco no hace más que afirmar la sensación de que, como diría Mike Patton, Lemmy y Motörhead son “the real thing”. Y, entre tanto plástico barato que anda dando vueltas por ahí, está bárbaro recordar como suena la autenticidad de vez en cuando.

viernes, septiembre 01, 2006

Cállense y hagan headbanging








Artista: Slayer
Álbum: Christ Illusion
Calificación: Cuatro sillas y media

Ya sé que la mayoría de las bandas “se deben a su público”, pero…¡qué criaturitas insoportables somos los fans! Si un grupo se mantiene fiel a su sonido durante mucho tiempo, muchos dirán “ahhh noooo, a mi ya no me gustan porque aburren y no se arriesgan nunca”. Y si una banda hace un cambio estilístico, llueven los gritos de “¡¡¡¡vendidos!!!”. Dicho esto, nunca entendí por qué, luego del lanzamiento de Diabolus In Musica y God Hates Us All, cierto porcentaje de los fans de Slayer salieron a declarar con total convicción que el grupo se había vuelto “nü metal”. Es obvio que ninguno de los dos discos repitió el infierno thrash de Reign In Blood, pero si mal no recuerdo, Tom Araya no se entregó a las rimas raperas, las letras de Kerry King no mostraban el menor signo de angustia existencial, y ni él ni Jeff Hanneman decidieron pasarse a las violas de siete cuerdas. ¿Qué mente retorcida puede relacionar a Slayer con Limp Bizkit? ¿Estoy TAN equivocada cuando pienso que Slayer es una de las pocas bandas que ha sabido dominar el difícil arte de darle pequeñas vueltas de tuerca a su estilo manteniéndose lo más cerca posible a la propuesta originaria?
Pero lo que sí faltaba en aquellos dos álbumes, a mi juicio, era un poco más de instinto asesino. Si bien el grupo seguía pesado hasta la médula (aunque de una manera menos thrash metal), parecía más una banda organizada de atildados homicidas a sueldo que una feroz pandilla de sanguinarios serial killers. Muchos se aventuraron a decir que todo se debía a la ausencia de su baterista original, el monstruo mítico del doble pedal, Dave Lombardo. Pero, ante estos comentarios, yo siempre chasqueaba la lengua, tiraba los ojitos para atrás y decía “naaaaahhhh, no hay forma que la falta de un simple y humilde músico pueda hacer tanta diferencia”.
Cual sería mi sorpresa cuando escuché por primera vez lo nuevo de Slayer, Christ Illusion. De repente, mi lengua volvió a reposar calma en el piso de la boca, mientras mis pupilas volvían a su posición normal. ¡Que lo parió! ¡Era verdad! El retorno de Lombardo había producido en la banda el mismo efecto que una gota de sangre cayendo enfrente de una manada de tiburones. Había convertido a un grupo de cansados animalejos carnívoros en una horda de bestias ávidas de carne.
Pero ojo, tampoco da como para poner todo el peso del éxito sobre los cubanos hombros del batero. Hace mucho (creo que desde Divine Intervention) que no apreciaba tanto equilibrio compositivo en un álbum de Slayer. El costado denso y retorcido brilla en Eyes Of The Insane y Black Serenade, mientras que la insanía hardcore-thrash más directa explota en Flesh Storm y Consfearacy. Pero creo que lo mejor del disco se encuentra justamente cuando ambos extremos se juntan, y Slayer demuestra su maestría en la tarea de apilar cambios de marcha. En este sentido, toda la banda se luce en Supremist: King y Hanneman dan cátedra de riff, Araya aúlla como un poseso y Lombardo hace sospechar de su condición de ser humano. Y Jihad es otra deliciosa porción de variedad rítmica, con un tempo quebrado que estalla en el paso marcial del estribillo y una letra tan abiertamente provocativa (habla de los ataques terroristas del 11/9 desde el punto de vista musulmán) que da gusto pensar como los fundamentalistas yanquis se retuercen al escucharla. De todos modos, la persona que a esta altura sea lo suficientemente idiota como para tomarse literalmente la lírica de Slayer se merece más que un disgusto. No es difícil adivinar que detrás de los “666”, “viva Satán” y “la religión es violación” salpicados en las letras de Christ Illusion se esconde una abierta condena a los cultos masivos como responsables subconscientes (y no tanto) de los conflictos bélicos mundiales. Como pueden ver, la cuestión viene brutal, vertiginosa y hasta madura ¿Qué más quieren, fans gataflorescos? Si alguien se atreve a mencionar la palabra “nü metal” después de escuchar este álbum, espero que la venganza divina les traiga una calvicie tan fulminante como la del mismísimo Kerry King.

viernes, agosto 18, 2006

Mesita de noticias

¡El abuelo encontró las pastillas!
¿Se acuerdan que, hace mucho, y mientras me llenaba la boca del dulce sabor que implica hablar de Zakk Wylde, les conté que el violero de mis sueños estaba preparando música nueva con Ozzy?. Bueno, ahora hay algunos datitos más sobre el futuro lanzamiento de The Prince Of Fucking Darkness. Como ya anticipé, Ozzy estaría trabajando en material no solo para un álbum, sino para dos. Pero, según sus propias palabras, “no quiero lanzar un álbum si no pienso que va a ser buenísimo. Generalmente, siempre escribo pensando primero en si me va gustando a mí, y después decido si puede o no gustarle al resto del mundo”. ¡Epa! ¿Qué le pasó? ¡Tuvo un lapsus de coherencia!. Nuestro adorado Gordo no ha querido soltar prenda sobre las canciones nuevas, ni sobre una posible fecha de lanzamiento, pero su esposa y manager Sharon buchoneó… ehhh…digo…reveló que probablemente el primero de los dos discos sería editado en el mes de febrero del 2007.



Lo que puede hacer una mujer despechada
Luego de tres años, durante los cuales todos pensamos que Diosito había escuchado nuestras súplicas, y que la banda estaba muertísima, Evanescence resucitó (¡maldición!) y editará un nuevo álbum el día 3 de octubre. El disco en cuestión se llamará The Open Door (acá pueden ver el arte de tapa), y el primer single será Call Me When You´re Sober (“Llamame cuando estés sobrio”, título que es seguramente autobiográfico considerando que Shaun Morgan, líder de Seether y novio de la vocalista Amy Lee, entró a rehabilitación hace un mes). Según la niña, el disco es al mismo tiempo divertido, sexy, oscuro y épico (parece que tiró la chancleta en serio). De todos modos, Evanescence parece aún perseguido por el mal karma: Amy Lee está enredada en una demanda contra su ex manager por negligencia profesional y acoso sexual y el guitarrista de la banda, Terry Balsamo, sufrió un aneurisma hace un tiempo, aunque ahora está totalmente recuperado. Yo que él, me alejaría del lado de esa mina lo más rápido posible.



My name is Cornell, Chris Cornell
Si bien, como ya hemos comentado, el nuevo álbum de Audioslave, Revelations, ya está en camino, ciertos rumores han comenzado a hablar de momentos tensos dentro de la banda, llegando incluso a darla por kaput. Si bien la banda ha negado estas malas lenguas, lo cierto es que los planes de Chris Cornell para los próximos meses se parecen mucho a la agenda de un recién separado. En principio, Chris le pondrá la voz a You Know My Name, la canción principal de la nueva película de James Bond, Casino Royale. No solo eso, sino que además está preparando canciones para su segundo álbum solista (el primero, Euphoria Morning, fue editado en 1999), que saldría a principios del año que viene. No sé ustedes, pero yo voto por que Audioslave se separe y todos vuelvan a sus bandas originales. El primer disco estuvo bueno, pero creo que la banda no puede evitar ser un matrimonio por conveniencia (económica, obviamente). Si…se ven bien juntos y todo eso, pero se nota que se mueren de aburrimiento al momento de cerrar la puerta del dormitorio.



Uno que se rapó y NO es sexy
Sinceridad ante todo: yo detesto sobremanera a Billy Corgan. Me gustan algunas cosas de Smashing Pumpkins, pero el pelado siempre me pareció presuntuoso y sumamente creído. De todas formas, me debo a mi labor de informadora, así que les cuento que la reunión ultrasecreta de las Calabazas Golpeadoras ha dado el paso definitivo hacia su oficialización. Corgan y el baterista original de los Pumpkins, el drogón Jimmy Chamberlin, han entrado a un estudio para grabar lo que será el primer álbum de la banda desde Machina: The Machines Of God. En principio, solo los dos están en el estudio, pero no es nada nuevo, ya que el pelado siempre fue tan perfeccionista que gusta de grabar él solito todo menos la batería. Habrá que esperar hasta la gira para ver si el guitarrista James Iha y la bajista D’Arcy Wretzky (o su reemplazante en Machina, Melissa Auf Der Maur) también serán de la partida. ¿Volverán a aparecer en los Simpsons? No lo se…aunque ya que estamos, Metallica apareció en el primer capítulo de la nueva temporada de la serie. Si quieren verlos en formato simpsoniano, aquí pueden hacerlo.

lunes, agosto 07, 2006

¡Vade retro, Satanás!








Artista: Stone Sour
Álbum: Come What(ever) May
Calificación: Tres sillas y media

La experiencia indica que, cuando un músico funda un proyecto paralelo, siempre busca ventilar aspectos de su personalidad que no puede expresar en su banda principal. Valgan, como ejemplo, dos casos-piloto que que paso a analizar.
Phil Anselmo: vocalista de Pantera y cabeza visible de Down, la mejor banda paralela que ha alumbrado el rock (ahora, su grupo a tiempo completo). Exponente metalero del cabeza cuadrada yanqui, siempre hace gala de su actitud de “si me mirás mal, ligás”. Pero en Down no solo mostró su amor por la densidad retro y por las dulces hojas, sino que también se animó a desnudar su alma en letras confesionales. Diagnóstico: el típico duro de corazón vulnerable (algo que, de paso, ayuda a conseguir chicas).
Josh Homme: pelirrojo y adorable líder de Queens Of The Stone Age. Generalmente, gusta de jugar a la estrella desquiciada. Sin embargo, en Eagles Of Death Metal se limita a sentarse calladito en la banca de baterista para dejarle el protagonismo a Jesse Hughes (al parecer, Josh formó la banda para que Hughes se sintiera mejor luego de un divorcio traumático). Diagnóstico: no solo es un caso evidente del tímido que se hace el payaso para llamar la atención, sino que también es un buen amigo.
El paciente que nos ocupa ahora es Corey Taylor, el hiperactivo cantante de Slipknot, quien nos trae Come What(ever) May, el segundo álbum de su proyecto paralelo, Stone Sour (donde también milita otro integrante de los enmascarados, el guitarrista Jim Root).
Nunca entendí porque el “núcleo duro” del público metalero desprecia a Slipknot. Más allá del exceso que implica tener nueve miembros en una banda (¿hace falta, che?) y de la cuestión de las mascaritas, la banda siempre me pareció desbordadamente brutal y extremadamente anticonvencional al momento de componer. Pero al mismo tiempo entiendo su éxito comercial, ya que Slipknot siempre tuvo cierta inclinación a esconder una dosis de accesibilidad melódica debajo del estruendoso batifondo de tambores de metal. Y, después de escuchar Come What(ever) May, puedo asegurar que los responsables son Corey Taylor y Jim Root.
El álbum comienza de excelente manera, con 30/30-150, que atropella como un tren a toda máquina y te deja lo suficientemente inconsciente para que te rindas a un estribillo desvergonzadamente coreable. Cuando la escuché por primera vez, luché con uñas y dientes para evitar ser arrastrada por el maldito coro. Pero mientras gritaba “noooooo…maldicioooon” con todas mis fuerzas, les juro que no pude, no pude, NO PUDE resistirlo. Las dos canciones que le siguen (el tema que le da título al álbum, más Hell & Consequences) no hacen más que atraerte más y más adentro de las arenas movedizas. Sillyworld termina de hundirte, con un interesantísimo intercambio entre acústico y pesado que sonaría perfecto en una escena épico-romántica de cualquier capítulo de Smallville (hasta casi me imaginé a Lana Lang cortándole el rostro por enésima vez al pobre Clark).
Obvio que Come What(ever) May también tiene varias fallas que evitaron que me sintiera totalmente avergonzada, como la mayoría de las letras de Taylor (que, al parecer, aprendió en la escuela Andrés Calamaro de Rimas Forzadas y Ridículas) y las baladitas que aparecen en la segunda mitad, Through Glass y Zzyxz Rd. (que, literalmente, chorrean miel). Mi diagnóstico es que Corey Taylor es un peligroso psicópata, con una oculta sed de fama que, seguramente, canta al frente del espejo del baño haciendo gestos exagerados. En fin, si quieren conservar su fachada dura, ni se acerquen a este disco. Pero si están lo suficientemente despojados de prejuicios, denle para adelante. Después de todo, nunca viene mal otro esqueleto en el placard.